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El Bar

Un cinta interesante de Álex De La Iglesia que destaca por la originalidad de su discurso. Un grupo será presa de su pánico y vivirá en terror absoluto al no poder salir del bar.

 


Qué interesante se vuelve el confinamiento cuando lo vivimos de cerca. Hay muchas películas que tienen como base la claustrofobia y el aislamiento de un grupo, pero son pocas las que se pueden destacar por la originalidad de su discurso, o que se atreven a darnos un extra dentro de la tensión y el estrés que buscan provocarnos.


Hablando de encierros y preocupación, es oportuno mencionar a El Bar, del director español Álex De La Iglesia (Balada triste de trompeta, Mi gran noche). La película nos cuenta acerca de un bar en Madrid (con más cara de cafetería, pero se entiende el término) que tiene en un momento de la mañana a varios clientes tomando distintos alimentos: algunos van de camino al trabajo, otros estás dispuestos a quedarse largo rato, otros están de camino a citas. La dueña, Amparo (Terele Pávez), va atendiendo a todos los comensales que llegan, ayudada por su asistente Sátur (Secun de la Rosa). No discrimina a nadie, ni siquiera a un vago (Jaime Ordóñez) que sólo va a pedir alcohol, ni aun hombre que corre hacia el baño con una tos por demás desagradable (Daniel Arribas). Entra también al bar una bella joven a buscar un cargador (Blanca Suárez), y al fondo pueden verse una mujer entretenida en una máquina tragamonedas (Carmen Machi) y a un hipster clavado en su tablet (Mario Casas). Todo transcurre con normalidad hasta que uno de los tantos clientes paga su consumo y sale, entonces sucede una tragedia. A partir de esta situación, los personajes mencionados vivirán terror absoluto al no poder salir y ser presas de su pánico, de la desconfianza que se genera entre extraños, y las pocas posibilidades de salir vivos de una situación surreal y espeluznante.