FYRE: La fiesta más exclusiva que nunca sucedió

Netflix nos trae el relato de uno de los fraudes más importantes de la década, que también nos hace cuestionarnos qué tanto hemos sido nosotros una pieza para que sucediera. Impresionante y envolvente documental.



Estamos a un mes de vivir una edición más del Corona Capital, lo que me llevó (junto con las recomendaciones que me decían que no podía perdérmelo) a por fin ver el documental Fyre: the greatest party that never happened (dirigido por Chris Smith), que está al alcance de todos en Netflix.


Yo no sabía nada de este caso, así que todo fue una sorpresa para mí: William McFarland, un exitoso y joven empresario que ya gozaba de cierta riqueza gracias a un proyecto de tarjetas de crédito VIP, lanza una app llamada Fyre para contratar estrellas del mundo del espectáculo directamente, con la finalidad de que no exista intermediario y cualquiera que pueda pagar el precio pueda tenerlos en sus eventos. Gran nuevo acierto de este magnate, la gente y sus colaboradores se lo aplaudieron. El siguiente movimiento entonces fue mostrar al mundo esta aplicación de manera estelar y, de la mano del famoso rapero Ja Rule, creó lo que él llamaba “el sueño del americano promedio”: Un festival de música súper exclusivo, en donde la elite del mundo de los famosos estuviera presente. Dos fines de semana llenos de cabañas lujosas, comida gourmet, modelos tomando cocktails al lado de los mortales, y, como cereza del pastel, este festival estaría situado en la isla que pertenecía al famoso Pablo Escobar.


Suena idílico, ¿no? La gente empezó a ver posteos acerca de este evento en las redes sociales de los influencers más reconocidos, y decidieron que pagar de $500 hasta $1,500 dólares no estaba mal (y si querías una experiencia VIP, el costo llegaba a los $12,000), y así fue como Fyre Festival tomó forma... Pero la realidad es que nunca la tomó del todo. Les mintieron, y no sólo a los asistentes, miles de personas involucradas y trabajando para McFarland también fueron estafadas.



¿Cómo es que sucedió este nivel de engaño? ¿Cómo fue que miles de personas creyeron en este empresario y no sólo le hicieron segunda, sino que además le dieron montones de dinero para que siguiera con el proyecto? Fyre: la fiesta más exclusiva que nunca sucedió nos hace cuestionarnos (sobre todo a los millennials, muy mencionados durante el documental) cómo hemos llegado a ser tan fáciles de engañar gracias a algo tan común en nuestras vidas como las redes sociales. Somos nosotros quienes elegimos a quién seguimos en ellas, pero de pronto perdemos el foco y olvidamos que más allá de ser nuestros ídolos, son gente a la que le pagan por anunciarnos algo, convencernos o llevarnos por el camino que les genera más ganancias. También resulta muy efectivo para recordar y replantearnos las veces en las que hemos decidido poner a alguien como líder o modelo a seguir porque nos genera confianza o porque tiene un carisma envolvente, y dejamos que su seguridad se imponga ante nosotros, nublando nuestra vista y haciendo que se nos olvide cuestionar (y hasta desconfiar de) sus decisiones.


Es impresionante ver el desarrollo de esta debacle, que no sólo cuenta un infortunio real, sino que es también un nicho de verdades de la actualidad que muchas veces elegimos no ver o no nos hemos detenido a evaluar, cuya moraleja principal termina siendo: ¿Qué hay detrás de lo que consumimos?






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